Guatevision.com / Blogs
28Oct/110

NO SE PUEDE VIVIR ASÍ

¿Y ahora? ¿La Tuti se puso pesimista o por qué el título? Ahora les cuento…

Venía manejando de salida del trabajo y estaba ansiosa… por todo y por nada, realmente. Cosas de esas que a veces te sacan de tu zona de confort, para bien y para mal; o esas que te emocionan tanto que te ponen ansioso de pensar que se puedan estropear; o cosas que te dolería soltar e igualmente te crea ansiedad… en fin, una mezcla más o menos homogénea de todos esos ingredientes y ¡Voilá! Así me sentía.

Estoy aprendiendo y tratando de aplicar en “Tai Chi” un arte marcial chino que para muchos se ve como una danza (hermosísima por cierto) pero es todo un arte marcial, donde parte fundamental del ejercicio es la respiración, tranquila, controlada, en paz. Así que me dispuse utilizar esta respiración para regresar a mi centro, relajarme y encontrar mi paz.

Empecé a respirar y me vino este pensamiento: las cosas que suceden en la vida debemos aprender a tomarlas, así como tomamos la respiración: inhalamos con la consciencia de que debemos exhalar… moriríamos si no inhalamos aire nuevo y moriríamos si no exhalamos el aire que retenemos… “No se puede vivir así”

No puedo pretender vivir sin dejar que cosas nuevas lleguen a mí y me permitan seguir viviendo… y no puedo pretender aferrarme a las cosas que ya tengo… igualmente moriría!

Hagan la prueba… no inhalen por varios segundos… no se puede vivir sin aire… ahora inhalen profundo y aférrense a ese aire que está adentro de ustedes… quédense así por unos segundos más… tampoco se puede!!

A nuestras emociones, a nuestros problemas, a nuestros sentimientos, a nuestras alegrías y a nuestras tristezas, a nuestras euforias y a nuestros fracasos… RES-PI-RÉ-MOS-LOS!!

A la vida hay que respirarla... así tal cual... permites que aire nuevo entre... pero estás dispuesto a soltarlo también!!!

 

10Oct/110

Y SI TE DAN LIMONES…

A todos nos toca hacer cosas "tediosas". No me digan que no, que a todos nos toca hacer cosas que las hacemos por rutina, porque "nos toca", porque es parte de lo que hacemos a diario. A mí me toca dormir a mi Belén en su carruaje para su siesta de la tarde.

Así la acostumbré, supongo. Pacha (biberón), acostada en el carruaje y a dar vueltas por la casa para que poco a poco y con el movimiento se vaya durmiendo. Sala, comedor, sala familiar... vuelta! Sala familiar, comedor, sala... vuelta! Y así me la paso hasta que caiga dormida.

Fernanda, la mayor (3 añotes -cómo pasa el tiempo, ¿verdad?-) hace un par de días me dijo: "Mami, ¿te ayudo a darle "vueltas y vueltas" a Belén para que se duerma?" Y como me pareció un gesto muy lindo de su parte, accedí, aunque eso implicaba maniobrar el carruaje desde la mitad y teniendo que ir a un ritmo diferente.

Como por la 3er vuelta, Fernanda ya estaba llevando un paso más lento y se dispuso agarrar con una mano la mitad del carruaje que le correspondía y con la otra pasar investigando qué tantas cosas podía tocar en el camino si se estiraba lo suficiente. ¡Se la pasó tan bien!

¿Qué pasó? En el camino se dio cuenta que el asuntito ese de dar "vueltas y vueltas" no estaba tan divertido como ella pensaba... así que, sin dejar de hacerlo, DECIDIÓ pasársela bomba, ¡y así lo hizo!

Mi primer impulso fue llamarle la atención y pedirle que se concentrara en lo que estábamos haciendo, que no se estirara porque me descontrolaba un poco el carruaje, que mantuviera el paso porque hacía que el carruaje se meciera más con los pequeños jalones que daba al querer alcanzarlo todo, ¡ya saben! Las mil razones que los adultos somos capaces de inventar para querer controlarlo todo y a todos.

Afortunadamente no lo hice. En cambio me puse a observarla y a entender la gran lección que una vez más me daba mi princesa mayor: "Hasta la rutina más tediosa puede volverse divertida si tú así lo decides". Qué maravillosa la capacidad de los niños de mostrarnos cómo se debe vivir la vida: Si la vida te da limones, haz una buena limonada... ¡pero échale mucha azúcar!

Recordé una vez más eso de: "la felicidad no está en la meta, sino en saber disfrutar el camino". Les paso el tip por si les sirve en algún momento:

Cuando les toque dar "vueltas y vueltas" por la vida... diviértanse un poco tratando de alcanzar lo inalcanzable... Estoy segura que nos sorprenderán los resultados... ¡y nos disfrutaremos el camino!

¡Besos!

 

22Sep/112

EL PLAN PERFECTO

En estos últimos meses, me ha tocado vivir algunas cosas que me han destanteado un poco. Cosas por las cuales he trabajado para que salgan, se den, fluyan, empiecen a pasar, etc. Estoy segura que todos estamos constantemente en esas. Pero por alguna razón u otra, las cosas empezaron a truncarse, no salían como yo esperaba, no se concretaban, no prosperaban donde debían hacerlo. Uno que otro revés... ¿Qué puedo decirles? Me frustré.
Me encanta poder compartir estas cosas con ustedes, porque me sirve a mí también para revisar mis pensamientos y sentimientos alrededor de ciertos temas; me sirve para replantearme filosofías de vida, formas de reaccionar, de llegar a conclusiones y "resolver" los problemas que enfrento. A la vez, espero, pueda ayudar a alguien por ahí, ya que creo que, como seres humanos, nos toca atravesar casi por las mismas pruebas (sólo que con disfraces diferentes).
Sé que la vida nos va poniendo en el camino las respuestas a las preguntas que vamos haciendo según lo que vamos viviendo. El problema está en que pocas veces escuchamos lo que nos quiere decir, o tal vez sí escuchamos, pero no nos gusta lo que nos está diciendo, por lo tanto "nos hacemos los locos".
Tuve recientemente la oportunidad de conversar con Nick Arandes, un puertorriqueño que actualmente está dando conferencias en Guatemala sobre su aprendizaje de "Un Curso de Milagros", su experiencia de vida y sobre su libro "Lo que pasa cuando dejas ir" (recomendable). Y CAUSALMENTE (sí, lo puse bien) me tocó entrevistarlo y pude empezar a leer su libro. Por otro lado, entablé amistad con alguien que, constantemente, me recuerda que todo lo deje en manos de Dios; pero cuando digo todo, es todo. ¡Uf! Por dos lados diferentes me están ayudando a aprender a soltar, a dejar querer de controlar y frustrarme por lo que YO creo que salió mal, aprender a confiar en que, seguramente y según los Planes Perfectos, las cosas son mejor así como están.
¡OJO! Porque no estoy diciendo que entonces nos crucemos de brazos y no hagamos nada por nuestra vida, por nuestras metas, por nuestros sueños, por las demás personas, NO. ¿Pero esto es contradictorio? Sí y no. A ver, es contradictorio porque acabo de decirles que estoy aprendiendo a aceptar y confiar que las cosas resultan como deben resultar y debo aceptar eso. Pero no dije que no deba hacer nada. El truco está en entender que si yo deseo realizar un viaje, por ejemplo, debo ahorrar, buscar mi destino, investigar a dónde puedo ir, a quién iré a ver, ilusionarme y disfrutarme todo lo que pueda alrededor del viaje, el vuelo, etc. Pero si llego al aeropuerto y se canceló mi viaje, aceptar (aunque cueeeeste) que es lo mejor que pudo haber pasado para mí, aunque no lo entienda en el momento, aunque mi primer impulso sea frustrarme y enojarme (soy humana, ¿no?). Después me enteraré que hubo mal tiempo, que el avión tenía problemas o incluso, puede que ni llegue a enterarme de por qué no pude realizar mi viaje.
¿Es esto derrotista? No. Porque hice todo lo que estaba a mi alcance, di mi 100% en la realización de mi viaje, disfruté el PROCESO. Claro que podrían asaltarme mil preguntas de ¿y si hubiera reservado otro día? ¿y si hubiera elegido otro destino? ¿y si...? Pero una vez más: el resultado es el perfecto para mi beneficio, aunque no lo entienda: Hay Alguien que sí entiende por qué salieron las cosas como salieron, y ese Alguien es el que todo lo sabe.
Y con esto termino: llego a la conclusión de que es importantísimo trabajar con pasión, entrega y alegría por lo que queremos. "Muchas veces Los Planes Perfectos no tienen nada q ver con nuestros planes imperfectos". Y cuando es así... qué mejor que sentirnos orgullosos y satisfechos de cómo vivimos el proceso. Y al final del día, si soltamos el resultado y no nos aferramos a lo que "nosotros" queremos que sea... encontraremos una paz interior deliciosa. Lo que merecemos.
¿No es un plan perfecto?

1Sep/110

¿COMO LO TRATARIAS?

¿A quién? Me preguntarán todos para poder responder “Depende”. ¿Verdad que sí?

Aún no responderé a la pregunta sin haber transcrito una pequeña reflexión de Epicteto que encontré en el libro de Walter Riso “El camino de los sabios”:

“…Tú eres primordial, tú eres una chispa divina; tienes en ti mismo una parte ella. Entonces, ¿por qué no reconoces tu parentesco? ¿Por qué no sabes de dónde procedes? ¿No quieres recordar cuando comes quién eres al comer y a quién alimentas? Al tener trato amoroso, ¿quién eres al hacerlo?... Llevas la divinidad contigo de un lado a otro (…) y no lo sabes”

Cuando lo leí me encantó. Ya sé que muchos pensarán “ya empieza la clase de religión” No, no es mi intención adoctrinar a nadie, mi intención es compartir con ustedes las cosas que de alguna manera me hacen reflexionar y en qué me enriquecen. ¿Cómo trataría a Dios en mí? Y por lo tanto, ¿Cómo trataría a Dios en los demás? Sé que este principio aparece en la Biblia: “…cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt, 25: 40) Y lo que me llamó la atención es la forma en que Epictecto empieza por hacer la referencia hacia uno mismo.

¿En qué pensé? Empecé a plantearme todas las situaciones en las que no me trato bien, empezando por cosas simples: ¿Cómo me alimento? ¿Cómo cuido mi cuerpo, mi salud? ¿Cómo me doy mi lugar en cualquier situación? ¿Cómo pongo límites para darme a respetar? ¿Cuánto me valoro en todo momento? ¿Cómo es mi diálogo interno? Y mil más… Y si viniera alguien de repente y me dice: “Tuti, ¿te puedo dejar unos días a Dios para que me lo cuidés dentro de ti?” ¿Cómo lo haría? ¿Qué me daría de comer? Si alguien lo trata mal ¿cómo lo defendería? ¿Lo permitiría? ¿Qué experiencias le haría vivir? ¿Qué cosas me gustaría mostrarle? ¿A dónde lo llevaría? ¿Haría más ejercicio para que tuviera un buen lugar dónde habitar? Definitivamente intentaría hacer muchas cosas que hoy por hoy no siempre hago para intentar que Él estuviera cómodo en mí, ¿No?

En el momento en que estoy dispuesta a cuidar un poco más de mí porque estoy cuidando a Dios dentro de mí, se despierta también la pregunta ¿Y qué pasa si también Dios está de visita en quienes me rodean ¿cómo me comportaría con ellos? (porque así es).

Es lo que se nos enseñó: Dios está dentro de ti, de mí y dentro de todos, por eso, hay que respetarnos y respetar ¿Cierto? Por qué se nos olvida que somos tan especiales y que los demás también lo son. ¿Por qué empezamos a cuidar de nosotros “hasta” que pensamos cosas como las que hoy les he planteado? ¿Me siguen? Especiales somos siempre, únicos somos siempre, como diría Epicteto: la divinidad está siempre en nosotros… ¿Qué pasa que nos olvidamos de un detalle tan importante para tratarnos a nosotros mismos y tratar a los demás?

Hagan el ejercicio por un momento, en cualquier circunstancia, uno obtiene reflexiones interesantes y reveladoras… ¿Podrían cuidarme a Dios un ratito allí dentro de ustedes? ¡Ahí se los dejo!

La lección no es cuidarlo a Él, es reconocerlo en cada uno, empezando por mí.

 

18Aug/110

¿Gateamos?

Hace poco tuve la oportunidad de charlar con Carmen Pascual (una personalidad española y pionera en el mundo de la investigación y educación de la psicomotricidad, pronto tendremos disponible su entrevista para que puedan escucharla en línea) y aprendí mucho sobre la vida y, sobre todo, de la vida con los niños... ¡ya saben! Mis grandes maestros.

Carmen comentaba cómo es que dejamos nosotros (los adultos) de observar, aprender y disfrutar de los niños, con los niños y (lo más importante) COMO niños. Estamos tan inmersos en nuestro mundo de control, de precisión, de puntualidad (y no estoy en contra de ésta, que conste), de apariencias, de carreras, de estrés y de mil cosas más que no nos permiten VIVIR cada segundo como lo hacen los niños (Leer también “Timeless”).

Si en lugar de estar ordenándoles y marcándoles el camino a la hora de los juegos y nos dedicáramos a observarlos y mejor aún, entrar en su juego al 100%, nos sorprenderíamos de las muchas cosas que podemos aprender de ellos y lo fácil que es manejarlos, decía Carmen (yo agregaría: lo fácil que es vivir).

A mí me encanta aprender de procesos infantiles y aplicarlos a nuestra vida de adultos. Parece que no aprendimos nuestras lecciones de pequeños, que la vida nos pone a repetir la lección una y otra vez, ¿no les parece? Uno de los puntos centrales de su plática que quedó sonando en mi cabeza fue el siguiente: Carmen exponía la importancia de dejar que los bebés por sí mismos aprendan a pararse, a caminar, a encaramarse, a buscar sus objetivos, claro está, con la presencia y vigilancia de los padres siempre. Ella mencionaba la importancia fisiológica, neurológica y de procesos mentales, que tiene el que un niño aprenda solo a ponerse de pie “buscando sus puntos de apoyo” para lograr caminar y explorar su mundo.

Explicaba que lo importante no es que el niño se pare o que el niño suba a una silla, sino que lo realmente importante son los procesos que el niño realiza para lograrlo: cómo va mentalmente entendiendo cómo funciona el mundo, cómo se hace esquemas mentales, cómo conoce su espacio, sus capacidades, cómo va fortaleciendo músculo a músculo y aprende a usarlos para lograr su objetivo, cómo va percibiéndose poco a poco como un ser capaz de lograr una meta porque ha logrado pequeñas antes. Y aquí me quedo: ¿cuántos de nosotros esperamos empezar a caminar por un camino “x” sin haber primero gateado, buscado nuestros puntos de apoyo y aprendido a ponernos de pie para caminar y hasta correr? Y me refiero sobre todo a procesos o “caminos” emocionales.

Amigos: cuando estamos atravesando por situaciones dolorosas, tensas, frustrantes, tristes, lentas o cualquier otra que consideramos negativa o en la cual nos sentimos vulnerables, recordemos que somos nosotros mismos los que debemos aprender a gatear, para encontrar nuestros puntos de apoyo y así poder, por nuestros medios, lograr sostenernos de pie para poder ¡volver a caminar! Cualquier proceso en la vida es eso: un proceso, implica pasos, implica etapas, implica fortalecernos y aprender de cada una de ellas para que sea en serio y bien cimentada nuestra seguridad de poder ¡seguir andando!

Digo esto a modo de recordatorio, porque a mí me cuesta muchísimo esperar y aprender de esos procesos, me gana muchas veces la impaciencia. Y al escuchar estos sabios consejos de Carmen, pensé: definitivamente si busco un crecimiento, si busco superar un sentimiento, si deseo resolver una relación, si pretendo trazar metas… debo permitirme fortalecer uno a uno mis músculos, aprender a coordinar mis extremidades, entender cómo funciona mi espacio y cómo funciono yo en él, aprender a apoyarme en lugares y personas que me ayuden a encontrar mi propia seguridad para poder dar pasos firmes en mi vida.

¿Gateamos?

3Aug/111

Mi mundo = Mi espejo

Recordemos que para cada uno de nosotros... existe un mundo diferente ¿Cómo es el tuyo?

Hace mucho tiempo leí una historia que iba más o menos así... "Estaba un hombre viendo cómo los peregrinos se detenían junto al pozo a beber agua y a preguntar sobre ése pueblo y sus habitantes. Y es que un anciano se tomaba la molestia de dar a cada visitante su respectivo vaso de agua del pozo y a responder pacientemente todas sus preguntas. Con curiosidad , éste hombre quiso conocer exactamente qué era lo que el anciano respondía a cada uno de quienes se acercaban, ya que veía que algunos después de la conversación seguían su camino muy enojados o frustrados y otros sonreían complacidos. Se acercó un poco más y entonces escuchó: "Buen anciano, ¿me puedes decir cómo es este pueblo?" y el anciano respondía con una pregunta "¿Cómo es el pueblo del que vienes?" a lo que el visitante respondió "Uy! Mi pueblo es horrible, no existe el respeto, todos se aprovechan de todos, nadie es amable, es muy inseguro y es un mal lugar para vivir" y el anciano, dándole el vaso de agua le respondía "Este pueblo es igual". Pero cuando llegó otra persona e hizo la misma pregunta, el anciano volvió a preguntar "¿Cómo es el pueblo del que vienes?" y este otro visitante respondió "Mi pueblo es hermoso, con gente trabajadora, con ganas de salir adelante, tiene sus defectos, pero tiene un gran potencial para ser más bello y próspero aún" Quien escuchaba se sorprendió cuando el anciano respondió "Este pueblo es igual". Confundido, el hombre escondido escuchando las conversaciones, salió de su escondite y se acercó al anciano y le cuestionó el por qué de sus respuestas tan diferentes para ambas personas. El anciano respondió "El lugar y las personas no son quienes hacen el lugar... es como tú los percibes a ellos, o más bien... ellos son reflejo tuyo. Vayas a donde vayas si crees que todo el mundo es malo, encontrarás gente mala... pero si confías en la bondad de las personas, encontrarás siempre gente buena que te acompañe en tu camino".

Esta historia me hizo pensar en los recientes hechos ocurridos en mi país y la inmensa ola de violencia que vivimos, por supuesto, no puedo dejar de mencionar el hecho que desde aquí sonó hacia el mundo entero: el asesinato de Facundo Cabral. A raíz de esto escuché muchos comentarios en contra de mi país, de mi misma gente. Sé que todos manejamos una mezcla de sentimientos de miedo, frustración, vergüenza y enojo y por eso nos manifestamos así. Sin embargo, me hizo recordar esta historia que les compartí y me obligó a cuestionarme en qué me enfoco yo de mi país y mi gente. Eso no quiere decir que, como yo sí creo y veo gente buena y trabajadora, vaya a vivir en una caja de cristal donde niegue lo negativo que ocurre, no. Pero me invita a seguir creyendo y comprobando que gente buena, trabajadora, comprometida y linda sí hay en mi país. Y mientras mantengamos esa consciencia estoy convencida que podemos generar cambios. Yo prefiero seguir en el grupo de quienes amamos Guatemala, de quienes sabemos que, con nuestro trabajo, generamos cambios, de quienes le apostamos al positivismo y a la esperanza de un mañana mejor a través de vivir bien el hoy.
Hay una frase que hoy llegó a mi twitter y viene como anillo al dedo y concluyo con ésta: "If you look in the mirror and don't like what you see don't blame the mirror, if you look at the world & don't like what you see don't blame the world" (Si tú ves al espejo y no te gusta lo que ves, no culpes al espejo. Si tú ves al mundo y no te gusta lo que ves, no culpes al mundo).
¡Ánimo Guatemala!

 

26Jul/110

La Entrevista 25072011

26Jul/110

La Entrevista 21072011

26Jul/110

La Entrevista 14072011

26Jul/110

La Entrevista 20072011